Ando Opinando

Encuentra aquí voces que desde sus propias experiencias analizan, reflexionan y debaten sobre diversos acontecimientos, historias y fenómenos que desbordan nuestra cotidianidad.

Por Martín Jiménez Huatay.

No hay que minimizar lo que ha ocurrido con José Antonio Kast. Ante lo ocurrido el día 21 de marzo del presente año no hay más que opiniones negativas en mi mente, a excepción del placer que me da ver a universidades con consciencia, placer que pierdo en el momento que me doy cuenta de su pésima visión estratégica.

 La verdad es que la noticia de Kast pude soportarla tan solo dos días antes de hartarme, tanto de las justificaciones de parte la izquierda para un ataque carente de razón, como de las excusas discursivas de la derecha que buscan a través de lo ocurrido plasmar su agenda.

Y es que, antes de entrar en materia a qué es lo más importante de lo ocurrido con Kast, me parece relevante plantear una pregunta clave, no desde la ética democrática o una supuesta necesidad intrínseca de defender la democracia atacando a las personas que mantienen discursos intolerantes, pues Popper debe estar cansado de ser mostrado con la  imagen de Pictoline que hace creer que se oponía a los nazis y no a los comunistas. Esas visiones se que no tienen sentido para todos, pues muchos ni respetan a la democracia, ni son capaces de creer en una vía no violenta hacia el cambio, o simplemente no soportan el fascismo en cualquiera de sus expresiones. Así que hago énfasis en el plano estratégico de nosotros, como grupos de izquierda que les interesa obtener apoyo popular, ¿Qué nos convenía más en el momento que José Antonio Kast quiso presentarse en la Universidad Arturo Prat? ¿Agredirlo tal cual sucedió o haberlo dejado exponer sus puntos de vista?

Pero como lo ocurrido ya ocurrió, llevemos la pregunta al presente: ¿Ha sido realmente útil y una mejora en la situación a nivel país el ataque a Kast? Si aún queda alguien que realmente plantee un “sí” como respuesta a dicha pregunta, déjeme sumar otra más: ¿Es Kast un personaje tan inteligente que nos sale más rentable que despierte pasiones y compasión por televisión nacional, a que abra la boca en un debate lógico en una universidad que ha demostrado que estaba en su contra y, por lo tanto, su discurso no los iba a persuadir?

El ataque a Kast, a nivel estratégico, es una demostración de la falta de visión general en el estudiantado, además de un individualismo, el principio favorito del capitalismo neoliberal, que pone por encima el satisfacer su necesidad de agredir a alguien que el pensar cual es el bien colectivo. Gracias a esos “individualistas de izquierda”, hoy en día Kast se hace presente como el defensor de la libre expresión en televisión nacional, probablemente consiguiendo muchos más adherentes de los que hubiera tenido en una universidad donde era despreciado.

Por lo tanto, podemos estar de acuerdo en que la agresión a Kast ocurrió y que era la peor opción estratégica del momento. A partir de ahí, se hace irrelevante continuar la eterna discusión de si es justificable de algún modo no-individualista o directamente egoísta la agresión a Kast y se vuelve más importantes plantearnos en el presente con la siguiente temática: lo que ha despertado el caso Kast en el discurso nacional -entendiendo discurso nacional como qué es lo que hablan las personas que residen en este trozo de tierra que nos ha tocado habitar juntos-.

Y la reacción social a lo ocurrido logra mostrar tres resultados discursivos que se disputan tener la hegemonía del discurso nacional:

1° Un discurso de censura democrática de parte de la izquierda, censura contra aquellos que planteen cosas en contra de la democracia o la sana convivencia, como es el caso de Kast que pone al límite las situaciones de convivencia en Chile con un discurso que destila un mensaje anti-migratorio, anti-minorías sexuales y anti-indigenista. Que, por lo tanto, debe ser atacado para proteger las instituciones democráticas que permiten la existencia de la democracia en sí: Igualdad, Convivencia y Respeto. Sin embargo, la serie de contradicciones presentes en “acabar con la violencia en sí misma mediante la violencia” ya deberían ser razón suficiente para poner en duda este planteamiento.

Pero si eso no es motivo suficiente para convencer sobre lo erróneo de este razonamiento, también se encuentra algo más clave: la incapacidad de disputar los espacios lógicos y pasionales a la derecha en general (con la derecha liberal acaparando los espacios lógicos y la derecha conservadora acaparando los espacios pasionales). Los movimientos de izquierda, o el conjunto de movimiento anti-fascistas, demuestran una desesperación de nuestra parte al optar por la violencia al no poder sacar de estos espacios a la derecha mediante las emociones de empatía o el discurso lógico. Y bajo esa lógica, entonces, la derecha cuenta con más y mejores armas para la situación actual del país y el mundo, mientras nosotros mantenemos lógicas del siglo veinte en esperanza que aún funcionen en la época moderna.

2° Un discurso de derecha conservadora que busca que, a través de la agresión ocurrida en una universidad, plantear no solo una intolerancia generalizada en la izquierda "porque así es ella", sino incluso la justificación de cosas como la dictadura militar, apoyándose de ucronías como "si son así en democracia, con Allende podrían haber muerto millones de personas torturadas" (sacado directamente de uno de los comentarios de la columna “El enemigo Kast” en el Mercurio) en una demostración de la desesperación de la derecha conservadora y violentista no en pos de defender los valores de la libre expresión, o la democracia si quiera, puesto que al igual que los universitarios de Iquique, son capaces de atacar a alguien para "protegerla", aún si acaba con la democracia ya sea nacional o sectorial.

No es interés de ellos ninguna de las dos, sino lograr a través de una manipulación emocional no-lógica hacer validos sus discursos, aquellos que atentan contra la sana convivencia entre los sujetos.

Y el problema central, y razón por la que considero que es relevante para la izquierda el conocimiento de que este es el segundo discurso más levantado por lo sucedido a Kast, es cómo demuestra que la táctica de la derecha ha funcionado gracias a nosotros, y que el discurso nacional comienza a afiliarse a la derecha conservadora por rechazo a sus agresores en lugar de un genuino apoyo a su idea que pueda ser debatible.

3° Un discurso final, y quizás el más pequeño entre los tres, donde agentes de derecha e izquierda, pero liberales o cercanos a la democracia, han estado de acuerdo: la agresión a Kast es injustificable en cualquier apartado, más si es entendible el porqué ocurrió, cosa que irónicamente nadie parece capaz de entender entre los más fanáticos y sectarios de ambos bandos, donde el entenderlo lo hace justificable, o el no ser justificable lo vuelve inentendible.

Kast, en su función de agitador y persona de discurso provocativo y emocional, antes de lógica y racional, ha buscado la golpiza que ha recibido para lograr levantar un discurso anti-izquierdas y ser él la víctima de lo ocurrido, justo como el resultado que apreciamos hoy en día. De la misma manera, la izquierda más conservadora y autoritaria ha creído que la lógica de la fuerza, aquella de la que eran fanáticos los verdaderos fascistas, era conveniente para el siglo veintiuno y que, a través de ella, se podría levantar solo el primer discurso como discurso nacional.

Es comprensible la golpiza si se conoce el discurso de Kast, con el que busca mantener sistemas valóricos que ya han sido dejados atrás por la historia. Después de tres años de provocaciones era lógico que alguien terminara golpeándolo.

Ahí es donde debería haberse cerrado el debate referente a Kast; en un análisis objetivo del porqué fue golpeado sin más, teniendo claro que eso no lo hace justificable, ni mucho menos correcto. Una vez ha ocurrido se debe tratar como un momento de catarsis, no un símbolo político que termina siendo contraproducente.

Sin embargo, el voladero de luces formado alrededor no ha logrado más que reforzar las divisiones entre la izquierda y la derecha en lugar de establecer un debate serio sobre la ética democrática, donde Popper igual podría haber sido realmente relevante en lugar de una caricatura de sí mismo. Puesto que en la situación actual la izquierda ha fallado, ya que el discurso de la derecha conservadora, contrario al discurso de derecha liberal o la izquierda general, agarra cada vez más tribunas en su atentado contra la convivencia que finalmente forma democracias sanas gracias a estos actos.

Es realmente lamentable, desde la izquierda, que hayamos llegado al punto de ser, no las armas, sino las herramientas de nuestros enemigos.

Frases

“Un cambio social real nunca ha sido llevado a cabo sin una revolución… Revolución no es sino el pensamiento llevado a la acción.”
-Emma Goldman