Cultura

Propensa al drama, reina de su caos y con corazón nómada, Rebeca Lane es una artista feminista de Guatemala, con tantos colores en su piel como emociones en su corazón. Durante el mes de septiembre del presente año visitó nuestro país, donde realizó charlas, tocatas y una entrevista abierta a medios independientes.

En esta oportunidad logramos conversar con la rapera, donde conocimos su opinión y sentir respecto a su música y forma de vida.

Por Melina Ivonne 

Con 32 años Rebeca pasó de ser una estudiante de Sociología, a una mujer del teatro, de la poesía y del rap. En todas estas expresiones siempre le ha dado suma importancia a lo que está sintiendo y a comunicar sus sentimientos con su entorno para generar espacios de sanación y aprendizaje.

Guatemala es un país que sufrió una guerra civil durante los años 60, conflicto que se selló con la firma de los acuerdos de paz a fines de los años 90. Todo esto provocó que una generación de jóvenes fuera totalmente desplazada, prohibiendoles espacios de participación política y de expresión artística.

Fue recién en los 2000 cuando comienzan a generarse diferentes lugares de encuentro para disfrutar de la nueva música que nacía en los barrios. Ahí es donde Rebeca descubre el hip-hop. Para ella, una nueva manifestación artística caracterizada por ser un ambiente inclusivo, ya que la mayoría de los participantes venía de realidades de precariedad y violencia: “Mi llegada al hip-hop fue muy natural, estuve haciendo poesía y estuve haciendo teatro, como que una cosa me llevó a la otra y de repente, pues, ya estaba rapeando”, cuenta.

La rapera feminista ha hecho de sus conciertos y tocatas espacios de aprendizaje. En su país, no todas las niñas y niños llegan a la educación primaria y sólo el 2% de la población logra entrar a la universidad. Además, la formación educativa está dirigida a quienes hablan español, cuando en el territorio hay más de 22 idiomas. Rebeca considera que la educación formal es exclusiva y no hay lugar para la construcción del conocimiento propio, lo que, a su vez, limita la participación política.

“Para mí, la música es un espacio educativo, o sea es el espacio que tú tienes de una hora para conectar con la gente en distintos niveles. Puedes decir dos o tres cosas que ayuden a, por lo menos, incitar a que tengan curiosidades de aprender, de buscar otras cosas y no se queden sólo con lo que ven”, declara la artista.

Rebeca crea la letra de sus canciones con el mismo fin, para traspasar conocimiento y revelar diferentes realidades. Pero también incluye en sus canciones sus más profundas emociones, pasando desde la rabia al amor, desde el trauma por vivencias pasadas, hasta el proceso de sanación de estas mismas.

“De profesión no soy sanadora, de vocación sí y siento que se da un espacio de sanación en los conciertos a través de la música y las emociones compartidas, y eso ayuda mucho a limpiar por dentro, aunque sea un ratito”, comenta Rebeca.

Por otro lado, la artista guatemalteca ha encontrado otros espacios donde desarrolla sus emociones, uno de ellos es el feminismo. Ha creado instancias en las que se reúne con mujeres: talleres y charlas, pero fue gracias al teatro que logró reconocerse a sí misma como feminista, utilizándolo como una herramienta sanadora con otras mujeres y para traspasar la historia y saberes de nuestras ancestras.

Rebeca Lane se considera anti-especista porque cree que hay que dejar de lado las categorías jerarquicas que diferencian a los animales que tenemos en casa y los que la sociedad consume. Su llegada a esta corriente se debió a diferentes realidades. En primer lugar, fue el anarquismo la que la hizo reflexionar acerca de la categoría de “ser humano”, una posición que ella considera privilegiada frente al resto de las especies. También, la constante meditación la ayudó a entenderse a sí misma no sólo desde lo racional, sino que desde lo emocional, y desde ese frente relacionarse con su entorno. Finalmente, el uso de ciertas drogas le hizo sentir una conexión especial con la naturaleza, sintiéndose parte de ella y de la espiritualidad de su entorno.

Esta espiritualidad es algo que traspasa todas las esferas de su vida, para ella es importantísimo y vital la conexión con sus creencias. Luego de haber terminado la enseñanza media en un colegio católico, Rebeca se consideraba a ella misma como atea, rechazando todo lo que le habían enseñado de religión. Pero, con el paso del tiempo, y gracias a las creencias de su abuela, se fue dando cuenta que durante ese periodo vivió un vacío espiritual, donde no tenía definido qué quería hacer con su vida. El reencontrarse con antiguas divinidades y re significar figuras como la Virgen de Guadalupe, la ayudaron a darle importancia a sus emociones y su propia intuición.

“Empecé a darle más valor a los rituales, a la conexión con las piedras, también aprendí a tener una relación más intuitiva con mi espiritualidad y alimentarla no desde un ateísmo racional, sino desde una sensibilidad que me permite relacionarme con mi espíritu”, señala la rapera.

Con respecto a su corazón nómada, la artista señala que estar viajando por diferentes lugares ha hecho que sus relaciones amorosas, ya sea con su pareja, su familia o amig-s, han cambiado considerablemente. “Requiere mucha confianza, requiere desmitificar esas ideas preconcebidas del amor, como que el amor es permanencia con alguien que tienes a la par  y ves todo el tiempo. Por lo mismo, requiere de mucha creatividad para hacer que los vínculos se mantengan y que las cosas que te mantienen con la persona puedan trascender las fronteras y los espacios”, afirma la artista.

Rebeca Lane es una mujer que vive sus emociones y las escucha en todos los aspectos de su vida; las considera el sistema de conocimiento más puro y verdadero. Es una mujer que ha sabido valerse de sí misma en los espacios donde participa, utilizando la sensibilidad como su motor vital. La artista intenta, con sus canciones y conciertos, generar espacios de sanación donde las emociones de las y los participantes salgan a flote y sean compartidas entre tod-s.

 

Frases

“Un cambio social real nunca ha sido llevado a cabo sin una revolución… Revolución no es sino el pensamiento llevado a la acción.”
-Emma Goldman