Salud y autocuidado

La copa menstrual es un pequeño recipiente de alrededor de cuatro centímetros de ancho por siete de largo que guarda el flujo menstrual dentro de la vagina mientras se está menstruando. Es una alternativa a las toallitas higiénicas y tampones, mucho más cómoda, sana y ecológica.

Por Brigada Desborde.

Aquí te contamos más acerca de este método:

La copa menstrual es reutilizable: dura alrededor de 10 años si se cuida bien. Está hecha de silicona médica moldeable y no tiene ninguna contraindicación a la salud. Retiene la sangre (¡no la absorbe!) hasta 30 ml aproximadamente, por lo que no hay riesgo de hongos o infecciones ni se producen malos olores.

La copa menstrual no es estándar: cada mujer tiene una talla correspondiente, la cual depende, principalmente, de si has tenido hijos por parto normal o si tienes más de 30 años. Además de esto, la copita es muy cómoda; cuando está adentro, no se siente ni deja escapar sangre, por lo que se puede hacer todo tipo de actividad física sin miedo a mancharse.

Comenzar a usar la copa menstrual y dejar atrás las toallas higiénicas, protectores y tampones, implica dejar de producir alrededor de 65 kilos de basura al año, que es lo que produce en promedio una mujer. Basura que, además, tarda 500 años en degradarse.

Las toallas higiénicas crean un ambiente húmedo ideal para infecciones urinarias y hongos, además de producir malos olores. Los tampones, por otro lado, absorben también la humedad natural de la vagina, provocando sequedad. Además, contienen componentes que pueden ser dañinos para el cuerpo. Entre ellos:

  • Dioxinas, que afecta los órganos reproductores, al sistema inmunitario y destruye el estrógeno, hormona que regula el ciclo menstrual.
  • Poliacrilato, que provoca irritaciones y crea mayor susceptibilidad a enfermedades sexuales.
  • Asbesto, que aumenta el flujo menstrual y es cancerígeno.

Al usar la copita menstrual, nos hacemos un favor a nosotras mismas y a nuestro cuerpo. Además de dejar producir enormes cantidades de desechos, dejamos de esclavizarnos con métodos tan incómodos como lo son las toallas y los tampones. Implica relacionarnos directamente con la sangre y fluidos que salen de nuestro útero, que son comunes a todas las mujeres, y nos permite reconciliarnos con nuestro ciclo, que muchas veces se nos ha presentado tan hostil y desagradable.

¡Atrevámonos! Y si ya lo usamos, ¡contémosle a nuestras amigas, hermanas, primas, sobrinas! Que todas nos enteremos de esta maravillosa forma de vivir el ciclo menstrual.

¿Cómo usar la copita?

1. Hiérvela por 3 a 5 minutos para esterilizarla.

2. Dóblala. Hay muchas formas de hacerlo, ¡busca cuál te acomoda más!

3. Pon una pierna en la taza del baño o agáchate un poco. Relaja tus músculos e introdúcela doblada dentro de tu vagina. Una vez adentro, debes asegurarte de que se abra y quede al vacío. Si está bien puesta, no deberías sentirla.

4. Para sacarla, rompe el vacío tirando del “palito” hacia afuera con cuidado. Bota la sangre (¡también sirve de abono para las plantitas!), lava la copa con agua y vuelve a introducirla. Si no puedes lavarla, puedes limpiarla con papel higiénico.

5. Cuando termine tu ciclo, vuelve a hervirla y guárdala para el próximo mes.

Si no te resulta a la primera, ¡prueba de nuevo! Si después de varios intentos no puedes ponértela, ¡espera tu próximo ciclo! Pero dale una oportunidad.

Frases

“Un cambio social real nunca ha sido llevado a cabo sin una revolución… Revolución no es sino el pensamiento llevado a la acción.”
-Emma Goldman