Territorial

La crisis al interior del Servicio Nacional de Menores (Sename), que estalló el 2017 por la muerte de la pequeña Lissette, puso en agenda un tema que el parlamento y los gobiernos habían dejado de lado: la infancia.

Por Manuela Yáñez y Tomás García Álvarez

 Un descuido que pasa la cuenta y que se ve reflejado tanto al interior del Sename, como en la ausencia de políticas públicas que transformen a niños y niñas en protagonistas de su propio crecimiento. El conflicto está en la capacidad que tienen los estados para abrir espacios que potencien las habilidades de las nuevas generaciones. En un mundo dominado por adultos, las niñas y niños han sido relegados, y su aprendizaje y desarrollo mediado por estándares e intereses que establecen las madres y padres. Para algunos, se trata de una mirada adultocentrista de la sociedad donde la infancia está determinada por las decisiones de los adultos.

El investigador Claudio Duarte establece en su libro Sociedades adultocéntricas: sobre sus orígenes y reproducción que se ha dado un proceso histórico donde “comienzan a asentarse las bases de un modo de relación en sociedad respecto de las y los sujetos considerados «menores», a quienes, a partir de su condición de edad se les remite a posiciones de subordinación”.

Es así como la capacidad de las niñas y niños de explorar y conocer el mundo por su propia cuenta queda trunca, probablemente, por el sentimiento existente de que todo proceso debe estar controlado y guiado por les “más grandes”, aún cuando la Convención de Derechos del Niño (CDN) establece que el derecho a la libertad de expresión incluye “la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de todo tipo, sin consideraciones de fronteras (...) por cualquier otro medio escogido por el niño”.

Quizás la premisa anterior fue aquella que le dio vida al programa de televisión 31 minutos, estrenado en 2003 por las pantallas de TVN. El equipo tras el noticiero infantil supo poner en el centro a los niños y niñas problematizando sus propias vivencias y dando espacio para reflexionar sobre lo que significa ser niño en una sociedad de adultos. Su éxito entre las generaciones de la época se tradujo en el lanzamiento de tres temporadas, una película y su reestreno en 2014. El noticiero animado exploró la comunicación como un medio para encontrarse con los más pequeños de los hogares chilenos a través de un lenguaje simple y directo.

La comunicación: un puente para conectar la infancia

Por una parte está la forma en que las niñas y niños se acercan a mecanismos para comunicarse con sus pares, y por otro, la forma en que los medios de comunicación se  vinculan y se refieren a las nuevas generaciones. Según establece el Manual de Derechos Humanos para Comunicadores, presentado por el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), los niños y niñas “no están al mismo nivel de las personas adultas” para intervenir en las consideraciones que establece los medios de comunicación.

“El cómo se publicita a los niños, niñas y adolescentes crea o refuerza identidades sociales que se transforman en expresiones prácticas en la sociedad, pudiendo potenciar estereotipos que estigmatizan y vulneran sus derechos”, explica el documento presentado en 2016.

En ese sentido, resulta complejo pensar en una comunicación que rescate las particularidades e intereses de la infancia, otorgándoles reconocimiento y espacio dentro de la sociedad. Aunque pareciera inexistente, en algunos territorios de la Región Metropolitana han nacido proyectos que revierten esa afirmación.

Fue en noviembre de 2016 cuando Jimmy Fernández, educador popular, recibió la propuesta de levantar un espacio radial en el centro comunitario La Casona ubicado en la Villa O'Higgins, comuna de La Florida. El lugar, con más de 28 años de historia iniciada con la movilización popular a fines de la dictadura, abría sus puertas para hacer radio. Jimmy tenía una propuesta llamativa: incorporar a niños y jóvenes a una experiencia donde ellos -quizás por primera vez- serían los protagonistas.

Así, la experiencia que lleva por nombre “Radio La Casona de los Jóvenes” daba los primeros pasos hasta hoy, que mantiene a cerca de diez niños y niñas interesados por comunicar no solo desde sus intereses, sino también desde sus propios códigos y formas de expresión.

“Dentro del estudio de radio los niños tienen el control. Ahí encuentran un lugar de dispersión en donde los adultos solo funcionamientos como facilitadores de lo quieren hacer”, comenta Jimmy.

En la comuna de la Legua también existen este tipo de iniciativas. Hace algunos años, en medio de un territorio estigmatizado, nace la Radio La Ventana, comunitaria y popular, como un herramienta de expresión dirigida a la comunidad, también el Canal de La Legua. De niño, Sergio Espinoza partió reporteando con un par de viejas cámaras y su gusto por el cine y lo audiovisual lo llevó a ser hoy uno de los tutores del la señal de televisión que se vincula con algunos niños y niñas.

Sergio reconoce que la violencia en la zona es tan potente que requiere ser erradicada. Sin embargo aclara que “uno puede ir a las bandas y meter presos a toda la familia, pero los niños van a quedar solos. Entonces, hay que darles un verdadero cambio. Hay que darles trabajo, oportunidades reales, y yo lo veo difícil igual”.

A diferencia de otras experiencias autogestionadas, el Canal de La Legua recibe aportes del Estado. Según cuenta Sergio, esto ha facilitado seguir levantando la iniciativa sin dificultades monetarias. Sin embargo, la tarea sigue siendo sumar a las nuevas generaciones de la población.

Estas experiencias han permitido a los niños y niñas encontrar un espacio donde su crecimiento y desarrollo es la prioridad, teniendo la posibilidad de potenciar sus habilidades y focalizarse en los temas que para elles son relevantes. Oportunidades donde los adultos quedan afuera y los niños y niñas toman el control. Aunque en la actualidad la infancia pareciera ser una preocupación para las instituciones y la sociedad, aún falta comprender que la clave está en “dejar hacer”, subvertir el entendido de que los adultos son la centralidad de toda sociedad. Los niños y niñas tienen mucho que aportar.

Frases

“Un cambio social real nunca ha sido llevado a cabo sin una revolución… Revolución no es sino el pensamiento llevado a la acción.”
-Emma Goldman