Territorial

El plan del arquitecto Arturo Lyon contemplaba la construcción de un “nuevo centro metropolitano” que se extendía desde La Platina en la comuna de La Pintana, hasta los pozos áridos ubicados en límite de La Florida y Puente Alto. 

Su ejecución iba a permitir frenar la extracción de materiales en este sector, sin embargo, la empresa Baltierra continúa las faenas que han provocado incendios subterráneos y que amenazan la salud de l-s habitantes del lugar.

 

Por Simón Moreno - Tomás García Á.

Caminaron por la calle Bahía Fitz Roy y no se detuvieron hasta pisar el límite de los pozos áridos. El jueves 22 de junio del 2017, en la comuna de Puente Alto, estudiantes y vecinas marcharon por última vez exigiendo el cierre de las faenas que desde noviembre del año pasado genera malos olores y afecta a la comunidad que colinda las grandes excavaciones rellenas de ripio y arena.

Durante las horas de clase, los estudiantes del Colegio Arzobispo Crescente Errázuriz y la Escuela Municipal Gabriela, y niños de la Sala cuna y Jardin Infantil Los Robles, se ven afectados por los incendios subterráneos, consecuencia del vertimiento de desechos orgánicos en los pozos. Las horas de esparcimiento y la actividad física al aire libre se ha visto impedida en distintas oportunidades debido a la emanación de gases que, según indica la Seremi de Salud, no son tóxicos, aun cuando los malestares son experimentados frecuentemente por las y los vecinos.

19400185 1391972937546106 2011488217702791608 nEl colegio Crescente Errázuriz, ubicado a un costado de los pozos, es una de las instituciones más afectadas por esta situación. Benjamín Urzúa, vocero del Centro de estudiantes del establecimiento, afirma que durante el último tiempo ha habido casos de estudiantes que se desmayan durante las clases de educación física.

“Uno ya no está pendiente de las pruebas, sino que está pendiente del olor, porque ni siquiera con las ventanas cerradas se puede respirar bien y además que a los profes también les afecta(...)”, manifiesta Benjamin Urzúa.

Además, en el sector de la villa Los Navíos y Los Quillayes de la comuna de La Florida, las habitantes son afectadas por la generación de ruidos molestos y emanación de polvo por los camiones y chancadoras que están en funcionamiento las 24 horas del día, causando un deterioro en la salud y la calidad de vida.

Sergio Albornoz, dirigente y vecino de Villa La Capilla, comenta que los principales problemas para la comunidad comenzaron a generarse cuando la empresa Baltierra rellenó las excavaciones con desechos orgánicos. “Se utilizó como un verdadero vertedero. Ahora se está descomponiendo toda la basura que la empresa tapó con tierra y está causando malestares a los vecinos colindantes a los pozos”, afirma Sergio.

 Áridos en los extremos de la ciudad

La extracción de áridos en la periferia sur-oriente, que consiste en la producción de materiales pétreos, arena, grava y ripio de tamaño variable utilizados en la construcción e industrias, comenzó a desarrollarse a comienzos de los años setenta, entregando facultades a empresas para instalarse en terrenos que no eran parte de la zona urbana.

Con el aumento de la población en los años venideros, y la política de traslación que vivieron grandes grupos de personas desde el centro a las zonas periféricas, las empresas inmobiliarias empezaron a edificar importantes cuerpos habitacionales. De esta forma, el sector en donde se cruza la comuna de La Florida y Puente Alto comienza a recibir a nuevos habitantes sin regulación por parte de los Instrumentos de Planificación Territorial (IPT) y, para desconocimiento de muchos, frente a un importante terreno de áridos.

En el año 1994, el Plan Regulador Metropolitano cambió el uso de suelo para los propietarios de los pozos y determinó crear un plan de cierre que debía extenderse en un año. Pese a ello, no existe ninguna ley que prohíba a las empresas Baltierra y Regemarc seguir extrayendo materiales en la zona. Es más, la legislación chilena no establece con claridad qué se entiende por áridos, lo que ha permitido la perduración de aquellas faenas.

Según establece el Plan Regulador Comunal de Puente Alto, los pozos corresponden a la zonificación “R5: Áreas Verdes asociadas a pozos Extractivos”, zona donde existen faenas extractivas de materiales en explotación o abandonadas que pueden convertirse en áreas verdes, de equipamiento deportivo y recreacional. Pese a que los áridos no son incorporados al Código Minero, por no tratarse de minerales, su continua aparición en el debate, junto el Plan Regulador Metropolitano (PRMS) y la ausencia de políticas públicas relacionadas a la ciudad, han imposibilitado el desarrollo de proyectos como “Parque Sur”.

 Un parque para el sector sur-oriente de Santiago

En el año 2003, al entonces estudiante de arquitectura de la PUC Arturo Lyon, se le encomendó la tarea de proponer como proyecto de título la construcción de colegios en el sector sur-oriente de la capital. Sin embargo, el avistamiento de grandes pozos áridos en medio de conjuntos habitacionales, a través de imágenes áreas, lo hicieron incursionar en una propuesta ambiciosa: un gran parque intercomunal que entregaría áreas de esparcimiento y recreación para las vecinas del sector.

Luego de una investigación profunda de la zona, el proyecto Parque Sur comenzó a tomar forma promoviendo la construcción de un extenso espacio verde de 794TRONCAL SAN FRANCISCO CON EJERCITO hectáreas que comenzaba en La Platina, sector vinculado al campus Antumapu de la Universidad de Chile, hasta los pozos áridos ubicados en el límite de La Florida y Puente Alto. El parque intercomunal, de una magnitud cercana al Central Park de Nueva York, iba a beneficiar a 1.100.000 habitantes.

“Al Centro de Políticas Públicas de la Universidad le interesó mucho el proyecto. Lo terminamos presentando a la ley de concesiones del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y a la ley de financiamiento compartido, que eran herramientas para poder proponer ideas al gobierno y que ellos declaren si es de interés público para desarrollarlos”, cuenta Arturo Lyon, quien en la actualidad trabaja en la fase de diseño de Nueva Alameda Providencia.

Tras diversas reuniones con autoridades del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), la cartera resolvió otorgar financiamiento para poner en marcha estudios preliminares que evaluaran la factibilidad del proyecto. Si bien los análisis resultaron ser optimistas, el proyecto quedó dentro de las carpetas del ministerio encabezado en ese entonces por Sonia Tschorne.

Para el arquitecto, Parque Sur venía a resolver la gran ausencia de áreas verdes y zonas de distensión en el sector, además de poner fin a la situación conflictiva generada por los pozos áridos. “Esas faenas tienen que salir de ahí y para eso hay que resolver el conflicto que hay con la Ley Minera, que les da derecho a extraer áridos. Acogidos a esa ley, la ley urbana es poco lo que puede hacer. Al final, el proyecto Parque Sur proponía expropiar, comprar estos pozos por un tema de interés público y, por lo tanto, terminar con esa operación”, sentencia Arturo Lyon.

Una de la principal traba para el cierre definitivo de los pozos áridos tiene relación con las ausencias legales y la institucionalidad referida a políticas urbanas que, según explica el Lyon, parecen no tener concordancia con estos tiempos.

“Se debería avanzar en fortalecer a los gobiernos regionales como autoridades capaces de planificar y llevar adelante proyectos en la ciudad, coordinando a los actores involucrados. Hay que mirar el problema en conjunto, y esa una mirada de ciudad, no de barrio no de pequeño proyecto, una mirada de ciudad mayor que es lo que propone este proyecto”, afirma el arquitecto.

 El cierre de los pozos: una batalla de largo aliento

Órdenes de cierre y acuerdos inconclusos ha sido la tónica que han enfrentado vecinos, autoridades y dueños de las empresas extractivas. Pese a que se han entablado diversas discusiones entre los actores involucrados, la legislación actual ha impedido encontrar una solución al problema que afecta a los y las vecinas del sector.

Paulina Muñoz, miembro del equipo del senador Carlos Montes, quien ha seguido con detención la situación de los pozos áridos en la zona, afirma que una de las principales complicaciones se debe al vacío legal existente en esta materia.

“Hay un vacío legal que tiene que ver con una cosa práctica, que es supervisar una acción de cierre durante un largo periodo de tiempo. Entonces, claro, la autoridad administrativa que está en el año uno, no serán los mismos que estarán en el año diez”, comenta.

La normativa actual sólo exige a las empresas crear un plan de cierre, pero no indica qué sucederá cuando esto ocurra. A su vez, la actividad realizada por Baltierra S.A no se encuentra registrada en su totalidad, lo que ha dificultado la fiscalización de los órganos competentes en la materia.

“Al no estar legislado, la actividad no puede ser sometida a Estudio de Impacto Ambiental (EIA). Solo se puede determinar cuál es la labor económica que realizan y, en definitiva, ellos no declaran totalmente lo que realizan, pues si bien su tarea es la recepción de escombros, lo que están haciendo es extraer áridos”, afirma Paulina Muñoz.

Hace algunas semanas, la empresa Baltierra y representantes legales de los condominios aledaños a los pozos firmaron un acuerdo que pondría término al conflicto. Si bien, el documento establece el cierre de las faenas, además de medidas de mitigación durante los próximos años, el futuro del extenso predio de tierra es incierto. De cerrarse los pozos áridos en La Florida y Puente Alto, ¿qué alternativa se abre para otorgar un espacio de esparcimiento a la comunidad?

Frases

“Un cambio social real nunca ha sido llevado a cabo sin una revolución… Revolución no es sino el pensamiento llevado a la acción.”
-Emma Goldman