Trabajo

El avance de las grandes cadenas zapateras, las nuevas tecnologías en su producción y la demanda excesiva de calzado han llevado a que lentamente la tarea del zapatero se desvalorice, arrastrándola hacia su desaparición.

Es la realidad de Calzados Furia, que pese a las dificultades se mantiene en pie con pasión y dedicación.

Por Tomás García Álvarez

Oculta tras una fachada azul, en medio de los barrios antiguos de la calle Ñuble, la pequeña fábrica “Calzados Furia” de Don  Pedro Letelier continúa funcionando. Con máquinas clásicas y antiquísimas, los y las zapateras se esfuerzan por continuar haciendo el trabajo que los ha caracterizado durante 47 años: el zapato tradicional de señora. Katty Letelier, hija del creador de la zapatería, se ha encargado de diseñar en el último tiempo nuevos modelos personales y seguir produciendo aquellos clásicos que se distribuyen en tiendas de Curicó, Los Ángeles, Talca y una que otra vitrina providenciana.

Cerca de las 10 de la mañana los hombres mayores y las mujeres de edades variadas, comienzan sus funciones al interior de la fábrica, que se destaca por su poca iluminación interior pero que deslumbra con zapatos de gran calidad. Con sus manos desquebrajadas por el esfuerzo y el paso temporal, los trabajadores cortan el cuero que más tarde pasará por las manos de Katty al ritmo de la descarnadora.

En un costado de la casa, las máquinas de coser suenan a todo ritmo en manos de las hermanas de Don Pedro, quienes se han destacado por ser unas de las mejores aparadoras; perfeccionistas como nadie. Aunque suelen conversar sobre los personajes de las teleseries nada las desconcentra a la hora de trabajar.

Según cifras otorgadas por la Cámara de Industriales del Cuero, Calzados y Afines (Fedeccal), en nuestro país el 90% del calzado que circula y vestimos corresponde a productos importados desde países como China, Vietnam, Indonesia y Brasil, mientras que el 10% son elaborados en Chile.

Pese a los años y el profesionalismo, Calzados Furia ha tenido que doblegar sus esfuerzos para mantenerse vigente dentro del mercado de zapatos. La nula ayuda financiera por parte de los bancos le ha significado a la zapatería tener que repartir recursos para suplir gastos en temporadas bajas y pagar los sueldos de los trabajadores que depositan su compromiso en el oficio.

“Mantener una pequeña empresa que no tiene apoyo es muy complejo y nos va afectando. Nuestro taller funciona todo el año lo que implica pagar salarios todos los meses y a veces las ventas bajan muchísimo. Pese a todo, nos gusta hacer zapatos. Es bonito cuando uno va en la calle, esperando la micro, y poder ver a una señora usando los zapatos que nosotros hacemos. Hay mucho cariño en nuestro trabajo”, cuenta Katty.

La masificación de la industria del calzado ha llevado a que este oficio se reduzca cada vez más. El gran consumo de zapatos es suplido en gran medida por las compañías que han optado por elaborar modelos a bajo costo, y que por ende, suelen ser desechables.

Así lo indica el estudio “Cuero, calzada y afines en Chile” desarrollado por la CEPAL, que establece que a partir de los años noventa cerca del 50% del calzado es proporcionado por las grandes tiendas. Marcas e industrias que se han posicionado como alternativas para adquirir diversos productos, arrebatándoles el lugar a artesanos y productores independientes.

Para Pedro Letelier la masificación de este zapato se debe a su bajo precio, pero considera que el zapato realizado en su fábrica perdura con el tiempo. “Todo lo que llega de afuera es de material sintético, todos desechables. La gente se ha dado cuenta que el zapato natural es diferente. La importación del calzado chino ha provocado que la industria del calzado se haya venido abajo”, comenta Pedro Letelier.

Calzados Furia batalla contra el mercado y la desvalorización de un oficio que pocos han decido preservar. Pese a las dificultades por mantener vigente la zapatería clásica, la familia Letelier y sus trabajadoras siguen elaborando productos para hacer de las pisadas las señoras algo más amenas en el cemento de la capital.

Frases

“Un cambio social real nunca ha sido llevado a cabo sin una revolución… Revolución no es sino el pensamiento llevado a la acción.”
-Emma Goldman